Por: María José Cadena
Internacionalista / Productora de contenidos digitales actualmente en DDC y ENCADENATV.
Instagram: @lamismacadena
Twitter: @MariaJoseCadena
Quintana Roo se prepara para una temporada alta de turismo, muy prometedora, en la cual se alcanzarían los niveles de ocupación y actividad económica, parecidas a la realidad previa a la pandemia. Un año después, esta experiencia ha brindado la oportunidad de renovarse y adaptarse a las nuevas exigencias del viajero.
La transformación llegó desde una profunda necesidad económica en medio de un ambiente de incertidumbre, pero también creó un nicho de oportunidad único: los mercados turísticos apenas se enfrentarán a probar y aplicar los protocolos en forma que el Caribe Mexicano ha aplicado desde julio pasado. Prácticamente, el destino ha tenido una ventaja comparativa de casi ocho meses con respecto al resto del Caribe y Sudamérica; incluso, tendrá un año de ventaja sobre el mercado europeo, que piensa apostarle a la reactivación el siguiente verano, con un programa de vacunación más efectivo.
Es importante resaltar que los buenos pronósticos para el destino son esperanzadores, aunque contrastan con la realidad del resto de México, donde no se ha presentado un plan federal de rescate económico frente a los niveles de incremento de pobreza (de acuerdo con el INEGI, tras la pandemia el 67% del país viviría en condiciones de pobreza) y precarización laboral.
Mientras tanto, Estados Unidos, nuestro principal socio comercial, aprobó en las primeras semanas de marzo un paquete económico por 1.9 billones de dólares, el más grande y ambicioso de su historia. Durante los próximos meses, alcanzará niveles masivos de vacunación (100 millones) y cada ciudadano recibirá montos económicos en apoyo a familias, estudiantes, adultos mayores y pequeñas empresas.
Esa inyección a la economía norteamericana beneficiará a México. Por un lado, a través de las remesas que envían los paisanos a sus familias y, por otro, mucho de ese dinero también se destinará a los próximos viajes y tiempo de esparcimiento en nuestro Caribe.
En esta esquina, se respira una brisa positiva, pero será un profundo desatino si el Gobierno Federal desperdicia la oleada de recuperación de “los felices años veinte”, tal como sucedió hace un siglo.












