Con 26 años en el servicio público y 14 dentro del sector salud, Flavio Carlos Rosado ha construido una trayectoria marcada por una experiencia personal que transformó su manera de entender la atención médica. En entrevista con Periódico Espacio, el secretario de Salud de Quintana Roo habla de su vocación y de una etapa de inversión que contempla nuevos hospitales, ampliaciones, tecnología especializada y la llegada del tercer nivel de atención al estado.
Hablar de salud implica hablar de personas, familias y momentos en los que una respuesta puede hacer una diferencia determinante. Para Flavio Carlos Rosado, secretario de Salud de Quintana Roo, esa dimensión humana no solamente forma parte de su responsabilidad institucional, sino también de una historia personal que ha acompañado su trayectoria durante más de dos décadas en el servicio público.
“Aquí no es minuto a minuto, es segundo a segundo. Estamos hablando siempre de vidas”, afirma al describir la responsabilidad que implica trabajar en un sector donde las necesidades no conocen horarios y donde cada decisión puede tener consecuencias importantes.
En entrevista con Periódico Espacio, Carlos Rosado habla de los acontecimientos que definieron su vocación, de sus 14 años dentro del sector salud y de la transformación que actualmente atraviesa la atención médica en Quintana Roo, con nuevos hospitales, especialidades y proyectos que buscan responder al acelerado crecimiento de la población.
Una vocación aprendida desde casa
Mucho antes de ocupar la Secretaría de Salud, Flavio Carlos Rosado tuvo en casa su primer acercamiento con el significado del servicio público. Su madre trabajó durante 30 años en este ámbito y fue quien le transmitió una idea que continúa acompañándolo.
“Mi madre me dejó muy claro desde niño que ser servidor público era servir al público”, recuerda.
Hoy suma 26 años como servidor público, 14 de ellos dentro del sector salud. Sin embargo, existe otro acontecimiento que terminó por vincular profundamente su historia personal con su trayectoria profesional.
Hace 26 años perdió a su madre después de una situación de salud que se desarrolló en apenas 36 horas.
“Yo la perdí en 36 horas. Tuve una situación de salud y en 36 horas se nos fue”, relata.
En aquel momento todavía no trabajaba en el sector. Años después, en 2012, llegó al Instituto Mexicano del Seguro Social, institución a la que había buscado ingresar desde tiempo atrás. Ese primer contacto profesional con el ámbito sanitario hizo inevitable recordar aquella experiencia y convertirla en un compromiso personal.
“La promesa que me hice fue que todo lo que estuviera a mi alcance dentro del sector salud lo iba a hacer para que nadie, ningún quintanarroense, tuviera que vivir lo que yo viví”.
“Nuestro trabajo es salvar vidas”
Esa experiencia explica en buena medida la forma en que Carlos Rosado define actualmente su responsabilidad.
Para el secretario, trabajar en salud exige conocimientos y capacidad de respuesta, pero también sensibilidad y calidad humana. Cada persona que llega a un centro de salud u hospital, señala, lo hace porque enfrenta un dolor, una enfermedad o una preocupación que debe ser comprendida por quienes tienen la responsabilidad de atenderla.
“No tengo la menor duda de que doy lo mejor que puedo como ser humano para que sí pasen las cosas y para que las personas salgan adelante”, sostiene.
Ver a un paciente recibir el alta representa, dice, una de las mayores satisfacciones que puede ofrecer el trabajo sanitario. Por eso, cuando habla con quienes integran el sector, suele sintetizar su misión en pocas palabras:
“Nuestro trabajo, para mí, es salvar vidas. Así se puede sintetizar la tarea que tenemos: buscar todo para salvar vidas”.
Una transformación para responder al crecimiento
Carlos Rosado asumió su responsabilidad dentro de una etapa de cambios importantes para el sistema sanitario. La administración estatal inició en septiembre de 2022 y posteriormente Quintana Roo formó parte del proceso de incorporación al modelo de IMSS-Bienestar.
Con esta transformación, la prestación de servicios que anteriormente se encontraba bajo responsabilidad de la Secretaría de Salud fue transferida al organismo, mientras que la dependencia estatal mantiene su función rectora y la coordinación con instituciones como IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar.
A la par de esta reorganización, el crecimiento poblacional de Quintana Roo plantea un desafío adicional.
“Tenemos un crecimiento demográfico de los más altos, de los más importantes del país. Esto obliga a que haya una oferta en salud mucho más importante, no nada más en cantidad, sino en calidad”, señala.
Para Carlos Rosado, responder a esta dinámica requiere ampliar infraestructura, capacidad hospitalaria, especialidades y tecnología a una velocidad suficiente para acompañar las necesidades de una población que continúa creciendo.
Una etapa histórica de inversión hospitalaria
Parte de esa respuesta comienza a materializarse mediante proyectos de infraestructura que involucran a distintas instituciones del sector salud.
Entre los más avanzados se encuentra el nuevo hospital de IMSS-Bienestar en Chetumal, proyectado con 120 camas, frente a las 90 con las que cuenta el actual Hospital General. Además de incrementar su capacidad, el nuevo inmueble incorporará especialidades, subespecialidades y equipamiento.
En Felipe Carrillo Puerto, el nuevo hospital permitirá pasar de 30 a 60 camas, ampliando la capacidad de atención para las comunidades de la zona maya.
De acuerdo con lo explicado por el secretario durante la entrevista, ambos hospitales tienen como horizonte iniciar operaciones durante los primeros días de 2027.
“Los dos hospitales van a estar empezando a trabajar, si Dios quiere, en los primeros días de enero de 2027”, adelantó.
Nuevos hospitales del ISSSTE
La transformación también contempla inversiones del ISSSTE tanto en Cancún como en Chetumal.
En Cancún, la actual clínica hospital dispone de 19 camas y el nuevo proyecto contempla un Hospital General de 90 camas, cuya construcción se realiza en un terreno cercano al libramiento hacia Mérida.
De acuerdo con Carlos Rosado, el proyecto podría estar concluido durante el segundo semestre de 2027.
En Chetumal, el ISSSTE desarrolla otra ampliación que permitirá pasar de 30 a 90 camas, con una proyección de conclusión hacia finales de ese mismo año.
Para el secretario, la dimensión de las obras que actualmente se desarrollan permite hablar de un momento particularmente relevante para la infraestructura sanitaria de Quintana Roo.
“Estamos hablando de inversiones únicas de verdad en nuestro estado”, destaca.
El fortalecimiento del sistema, precisa, no depende de una sola institución. Los proyectos involucran inversiones de IMSS-Bienestar, ISSSTE e IMSS ordinario, además de los recursos que continúa destinando el Gobierno de Quintana Roo.
Mayor capacidad para atender emergencias
La transformación sanitaria no se limita al número de camas.
Carlos Rosado destaca la incorporación de dos salas públicas de hemodinamia, una en Cancún y otra en Chetumal, que permiten incrementar la capacidad de respuesta ante emergencias cardiovasculares.
Anteriormente, explica, determinados pacientes tenían que ser trasladados fuera del estado para recibir este tipo de atención especializada. Contar con estos servicios permite modificar sustancialmente la capacidad resolutiva.
“Hoy, al tener en Chetumal y al tener en Cancún hemodinamias de la más alta tecnología, el poder de resolución para cualquier emergencia cardiovascular cambia completamente”, explica.
A ello se suman nuevas áreas dentro de hospitales existentes. En el Hospital General de Cancún, por ejemplo, se construye un área de medicina transfusional que, de acuerdo con lo señalado en la entrevista, permitirá realizar procedimientos relacionados con trasplantes de médula ósea.
Para Carlos Rosado, cada nueva unidad representa también una oportunidad para distribuir mejor la demanda y reducir la presión sobre hospitales que actualmente concentran buena parte de la atención.
El tercer nivel llega a Quintana Roo
Entre todos los proyectos, existe uno que el secretario considera especialmente trascendente: la llegada del tercer nivel de atención médica a Quintana Roo.
Actualmente, explica, el estado no cuenta con hospitales de este nivel, por lo que pacientes que necesitan determinadas especialidades deben ser referidos a Yucatán, Chiapas, Tabasco, Campeche o incluso a la Ciudad de México.
La nueva infraestructura busca modificar progresivamente esa realidad.
“La gran noticia y el tema histórico para siempre en Quintana Roo es que se gestionó el tercer nivel de atención y se consiguió”, afirma.
Como parte de esta estrategia se proyecta una Torre de Especialidades anexa al Hospital General de Cancún, con una inversión que, de acuerdo con lo expresado por Carlos Rosado, rondaría los mil millones de pesos.
Entre los servicios contemplados mencionó un pabellón de salud mental y atención especializada para pacientes con quemaduras graves, además de otras capacidades médicas que actualmente requieren referencias hacia otras entidades.
“Ya no tendríamos que mandarlos a otros estados; los podríamos atender aquí”, explica.
La importancia de este proyecto, agrega, trasciende Cancún, pues permitirá atender a pacientes provenientes de diferentes municipios de Quintana Roo.
Tecnología médica de alta especialidad
Otro de los proyectos destacados durante la conversación es la Unidad de Diagnóstico y Tratamiento Ambulatorio del IMSS ordinario en Cancún, que estará ubicada cerca del Hospital General Regional conocido como “de la 510” y complementará su capacidad.
De acuerdo con Carlos Rosado, esta unidad tendrá una inversión aproximada de entre 600 y 700 millones de pesos e incorporará tecnología especializada, entre ella un PET Scan, un acelerador lineal y tomógrafos.
Particularmente, destacó la relevancia del PET Scan.
“Va a ser el primer PET Scan que el IMSS ordinario va a invertir en todo el país, lo va a hacer en Cancún, Quintana Roo”, señaló.
La combinación de esta unidad, la futura Torre de Especialidades, los nuevos hospitales y las ampliaciones proyectadas representa, desde su perspectiva, un cambio importante en la capacidad del estado para resolver padecimientos que actualmente requieren atención fuera de Quintana Roo.
Sensibilidad para ejercer el servicio público
Más allá de hospitales, camas, equipamiento e inversiones, Flavio Carlos Rosado vuelve durante la conversación a la misma idea con la que comenzó su trayectoria en salud: la dimensión humana.
Para él, quienes trabajan en este sector deben entender que detrás de cada expediente existe una persona que enfrenta un momento de vulnerabilidad.
“Es bien importante que los que trabajamos en el sector salud tengamos sensibilidad, una gran calidad humana y entendamos perfectamente que todos los seres humanos que están en un centro de salud o en un hospital están ahí porque traen un dolor, traen un problema”.
Esa convicción conecta su responsabilidad actual con aquella enseñanza recibida desde niño y con la experiencia que marcó su vida tras perder a su madre.
Después de 26 años en el servicio público y 14 dentro del sector salud, Carlos Rosado observa una etapa de transformación en la infraestructura médica de Quintana Roo, pero mantiene una idea como centro de su trabajo: detrás de cada nueva cama, hospital, equipo o especialidad existe una persona que necesita atención.
Una responsabilidad que resume desde dos principios que han acompañado su trayectoria: servir al público y hacer todo lo que esté a su alcance para salvar vidas.










