Hay políticos que inauguran una nueva etapa buscando el salón más grande, la fotografía más elegante o la ciudad donde haya más cámaras. Eugenio “Gino” Segura hizo exactamente lo contrario: arrancó sus recorridos en Felipe Carrillo Puerto. No es un detalle menor. En política, elegir el primer lugar casi siempre equivale a elegir el primer mensaje.
Por Saira Muñoz
Gino Segura pudo comenzar en Cancún, con hoteles, empresarios, reflectores y esa escenografía que hace que cualquier reunión parezca histórica antes de que ocurra. Pudo escoger Cozumel, Playa del Carmen o incluso Chetumal, donde la política tiene oficinas, sellos y aire acondicionado. Eligió Felipe Carrillo Puerto.
Y con eso dijo bastante sin necesidad de escribir un discurso de veinte páginas.
Felipe Carrillo Puerto es territorio de raíces, de identidad maya, de estructura territorial y de militancia. Ahí vive Johana Acosta, presidenta de Morena en Quintana Roo, y ahí gobierna Mary Hernández, presidenta municipal. Que el recién nombrado coordinador estatal de la Defensa de la Transformación decidiera comenzar precisamente ahí puede leerse como un gesto político directo hacia ambas: reconocimiento, cercanía y voluntad de caminar desde el territorio donde Morena tiene organización, historia y presencia real.

No fue una fotografía accidental.
Segura comenzó junto a las bases antes que junto a los reflectores. Y eso, en una época en la que algunos políticos parecen creer que el pueblo vive dentro de Instagram, constituye una señal interesante.
La política mexicana está llena de ceremonias de arranque cuidadosamente diseñadas: templete, pantalla gigante, música, tres filas de invitados especiales y alguien gritando que ahora sí empieza una nueva etapa. Gino eligió una fórmula bastante menos sofisticada y quizá por eso más efectiva: ir a donde está la gente.
También existe un mensaje interno. Johana Acosta representa la conducción estatal del partido; Mary Hernández, un liderazgo territorial importante en la Zona Maya. Comenzar ahí significa reconocer estructuras que ya existen, no pretender inventarlas desde arriba.
Es apenas el primer movimiento y conviene no convertir una visita en tratado de ciencia política. Pero los símbolos son precisamente eso: pequeños gestos que dicen mucho más de lo que aparentan.
Gino Segura pudo comenzar buscando altura.
Prefirió comenzar buscando raíz.
Y para alguien que inicia un recorrido por todo Quintana Roo, ésa parece una buena manera de aprender dónde está parado.










