La Bolsa de Tokio vivió este lunes 31 de marzo una de sus jornadas más negras en lo que va del año, en medio de un clima de creciente incertidumbre económica global. El índice Nikkei, que reúne a los 225 títulos más representativos del mercado japonés, se desplomó 1.502,77 puntos, cerrando en 35.617,56 unidades, lo que representa una caída del 4,05 %.
Se trata de la mayor caída en puntos desde septiembre de 2024, cuando el índice se desplomó más de 1.900 unidades, y la octava peor pérdida en puntos de su historia. Por su parte, el índice Topix, que agrupa a las firmas de mayor capitalización, retrocedió un 3,57 %, es decir, 98,52 puntos, para cerrar en 2.658,73 unidades.
¿Qué desató la caída? Wall Street y la sombra de Trump
Desde la apertura de la jornada, los mercados se vieron arrastrados por el mal desempeño de Wall Street al cierre de la semana anterior y por el temor global a los nuevos aranceles anunciados por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El mandatario estadounidense confirmó que a partir del 3 de abril entrarán en vigor aranceles del 25 % a todos los automóviles importados a su país, sin excepción alguna, como parte de lo que ha llamado el “Día de la Liberación”, una nueva etapa de confrontación comercial con sus socios internacionales.
Este anuncio ha encendido las alarmas en Tokio, Seúl, Berlín y Pekín, por sus posibles efectos sobre las cadenas de suministro globales, así como en el sector manufacturero, uno de los más dependientes del comercio internacional.
Golpe al corazón de la industria japonesa
Las consecuencias no tardaron en sentirse. El sector automotriz y tecnológico japonés, dos de los pilares de su economía, fue el más castigado:
- Disco Corp. perdió 8,38 %
- Advantest, 7,65 %
- Lasertec, 5,58 %
- Fujikura, 5,15 %
En el caso de las automotrices:
- Toyota cayó 3,13 %
- Mitsubishi Heavy Industries, 4,35 %
- Nissan, 4,03 %
- Honda, 3,07 %
- Mitsubishi Motors, 3,01 %
La tensión es particularmente alta en este rubro, ya que Estados Unidos es uno de los principales mercados para los fabricantes de autos japoneses, quienes ahora enfrentan un escenario incierto y potencialmente inflacionario para sus productos.











