La crisis demográfica de Japón empeora a medida que la población se reduce y envejece rápidamente. En 2022, la tasa de natalidad alcanzó un mínimo histórico, lo que ha llevado al primer ministro Fumio Kishida a advertir sobre la urgencia de detener este drástico declive. Sin embargo, una posible solución ha surgido en un pequeño pueblo rural llamado Nagi, conocido como la «ciudad milagrosa».
Nagi, con una población de seis mil habitantes, ha logrado más que duplicar la tasa de fertilidad de las mujeres, pasando de 1.4 a 2.68 en 2021. Esta cifra supera la tasa necesaria de 2.07 para mantener una población estable y es más del doble del promedio nacional de 1.3.
El envejecimiento de la población es un desafío significativo en Japón, con casi el 30% de los 125 millones de habitantes siendo mayores de 65 años, lo que representa un récord mundial después de Mónaco. Las proyecciones gubernamentales indican que, a este ritmo, la población podría reducirse a 87 millones para el año 2070, lo que afectaría gravemente la economía, ejercería una enorme presión sobre las familias y sobrecargaría la fuerza laboral.
En contraste con esta situación, Nagi se destaca como una excepción notable y se ha convertido en un ejemplo de éxito seguido de cerca por las autoridades. El 47% de los hogares en Nagi tienen tres o más hijos, algo que ha sido posible gracias a dos décadas de políticas dirigidas a apoyar a las familias y a involucrar a toda la comunidad en la educación de los niños.
El pueblo ofrece incentivos económicos generosos para las familias jóvenes, como viviendas asequibles de tres habitaciones con bajos alquileres mensuales y pagos únicos por cada hijo nacido. Además, los niños reciben atención médica gratuita hasta los 18 años y las familias no tienen que pagar por los libros de texto hasta la finalización de la educación obligatoria a los 15 años. Las comidas escolares también reciben subsidios y se brinda apoyo en transporte para los adolescentes que estudian fuera de la ciudad.
Otra parte fundamental del enfoque holístico de Nagi implica la participación de la comunidad en su conjunto. A través de guarderías asequibles, los padres pueden dejar a sus hijos al cuidado de otras madres, personal y voluntarios mayores, lo que les permite tener tiempo para trabajar, realizar tareas o acudir a citas médicas.
Estas medidas han llevado a un aumento en el número de personas que se mudan a Nagi, y se espera que esta tendencia continúe en el futuro. El gobierno japonés ha tomado nota del éxito de Nagi y, después de visitar la ciudad en febrero, anunció un plan de ayuda de 25.000 millones de dólares destinado a las familias, con el objetivo de revertir la tendencia descendente de la natalidad.
Sin embargo, la baja natalidad en Japón tiene múltiples causas, que incluyen una estructura familiar rígida y condiciones económicas desfavorables. Solo el 2.4% de los nacimientos en el país ocurren fuera del matrimonio, la cifra más baja entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
A medida que Japón se enfrenta a la crisis demográfica, es crucial que se implementen políticas y programas eficaces para abordar este desafío y garantizar un futuro sostenible para la población. Nagi ofrece un ejemplo inspirador de cómo un enfoque integral y el apoyo comunitario pueden marcar la diferencia en la lucha contra la baja natalidad y el envejecimiento de la población.
Fuente: Agencia de noticias











