La melatonina, hormona que aumenta nuestras defensas naturales, podría tener un papel muy importante en la lucha contra el coronavirus.
Así lo aseguran varios estudios recientes, que hablan de su papel curativo en pacientes que se encontraban en una fase avanzada de la enfermedad. Se trata de un elemento que se encuentra en nuestro organismo de forma natural y está implicada en muchos de los procesos fisiológicos de nuestro cuerpo.
En declaraciones a Alimente, Jan Tesarik, director de la Clínica MARGen de Granada, destaca: “La melatonina, hace poco considerada responsable de nada más que la regulación del ritmo de sueño, tiene muchísimos más efectos en prácticamente todas la células del organismo. La melatonina no ataca directamente al virus, sino que favorece los mecanismos de la defensa del cuerpo humano.
El virus responsable de la enfermedad covid-19 es una forma modificada de otros tipos de coronavirus, que solo ocasionaban resfriados banales y no peligrosos durante muchos años. Como se trataba de infecciones banales y frecuentes, prácticamente todas las personas tenían anticuerpos específicos contra estos virus (memoria inmunológica), como consecuencia de una infección anterior superada”.
“Debido a la modificación (mutación) que ocurrió en el virus responsable de covid-19, este virus no es reconocido como un intruso por los anticuerpos específicos presentes en el organismo. Como consecuencia, el organismo reacciona de una manera más primitiva, empleando mecanismos de inmunidad innata, ciega, que reconoce a la nueva forma del virus como un intruso, pero no sabe luchar contra él de una manera selectiva”, insiste.
Las evidencias
Así, un trabajo publicado en ‘Melatonin Research’ por Dunxian X Tan, de Bio-Life en San Antonio (Texas, EEUU), y Ruegiger Hardeland, de la Universidad Göttingen (Alemania), destaca: “La mortalidad de las enfermedades infecciosas de virus mortales como el SARS, MERS, covid-19 y la gripe aviar a menudo es causada por la respuesta inmune innata no controlada y la inflamación destructiva.
La mayoría de las enfermedades virales son autolimitadas bajo la ayuda del sistema inmunitario adaptativo activado. Esta actividad depende de la proliferación celular y, por lo tanto, requiere varias semanas para desarrollarse. Los pacientes son vulnerables y la mortalidad generalmente ocurre durante este periodo ventana. Controlar la respuesta inmune innata y reducir la inflamación durante este período aumentará la tolerancia de los pacientes y disminuirá la mortalidad”.
Muchos estudios han informado de sus efectos beneficiosos en infecciones virales mortales en diferentes modelos animales y su eficacia terapéutica en pacientes con shock séptico. Además, tiene un gran margen de seguridad sin efectos adversos graves.
Se suman a estas conclusiones las recogidas recientemente en ‘Cell Discovery’ por investigadores de la Clínica Cleveland (EEUU). En el ensayo se comparó el covid-19 con el coronavirus que causó el brote de SARS de 2003 utilizando una técnica llamada ‘análisis de proximidad de red’ para identificar combinaciones de medicamentos existentes que pueden ser capaces de atacar factores celulares que permiten que los virus se repliquen.
El análisis arrojó tres posibles combinaciones de medicamentos: melatonina más un medicamento de quimioterapia mercaptopurina; sirolimus, más comúnmente usado para prevenir el rechazo del trasplante de órganos, combinado con otro fármaco de quimioterapia, la dactinomicina; y el medicamento contra el cáncer de mama toremifeno más emodina, un químico que se encuentra en plantas como el ruibarbo.
La técnica de la Clínica Cleveland se basa en la idea de que las proteínas dirigidas a enfermedades específicas, como el cáncer, también podrían funcionar como antivirales. Esto se debe a las interacciones proteína-proteína comunes y las ‘vías funcionales’ que ocurren cuando los virus interactúan con sus anfitriones, según el artículo de la revista.
El equipo utilizó la misma técnica para identificar posibles medicamentos reutilizables para tratar el ébola hace unos años. Una limitación de la técnica de la Clínica Cleveland, advirtieron los investigadores, es que no puede predecir los posibles efectos secundarios de las combinaciones de medicamentos. Por lo tanto, los estudios preclínicos tendrían que completarse antes de que cualquiera de los ‘combos’ pueda probarse en personas.
Según varios expertos, la melatonina tiene muchos efectos en casi todas las células del organismo, pero no ataca de forma directa al virus, sino que lo que hace es favorecer los mecanismos de defensa que tiene el cuerpo humano. Además de segregarla de forma natural y de existir suplementos a la venta en los herbolarios, también hay muchos alimentos que contienen melatonina:
Frutas
Las cerezas son las que más melatonina contienen y su consumo es muy recomendable si se quiere mejorar en este apartado. Otras frutas como las fresas o los plátanos también la tienen, aunque no en la misma cantidad que las cerezas.
Cereales
Algunos cereales, como el arroz, la avena y el maíz dulce, tienen bastantes niveles de melatonina por gramo. Además, tienen otras ventajas tales como ser una fuente de fibra, hierro o vitamina B y ser poco elevados en grasas.
Frutos secos
Entre todos los frutos secos, las nueces son los que más cantidad de melatonina tienen, unos 3,5 nanogramos. Su consumo aumenta la presencia de esta hormona en nuestro nivel sanguíneo.
Por tanto, esta hormona, que se encuentra en multitud de alimentos y también en nuestro organismo, podría resultar fundamental en la lucha contra el coronavirus (Al igual que la ferritina) a la espera de que la ciencia descubra una vacuna eficaz para acabar con la pandemia.
Fuente: https://www.alimente.elconfidencial.com y https://as.com/deporteyvida












