Las personas que han trabajado en atención al público, sabe que no todos los días son fáciles y siempre tendrán que enfrentar uno que otro entredicho con algún cliente. Sin embargo, cuando se trata de poner tus valores por delante, un mesero demostró que el cliente “no siempre tiene la razón”.
Así es precisamente como se sintió un mesero en Houston, Texas, Michael García, cuando arriesgó su trabajo para defender a un adorable niño con el trastorno.
García estaba de servicio en Prime Rib de Laurenzo en Houston, donde había trabajado durante unos dos años cuando uno de los clientes habituales, Kim Castillo, se sentó junto a su hijo de 5 años, Milo.
Con su discurso un poco retrasado, Milo, que tiene síndrome de Down, comenzó a mostrar sus nuevas palabras y a hablar sobre su cumpleaños la semana anterior.

Después, una familia sentada cerca de los Castillo en el puesto contiguo pidió que apartaran su mesa del niño y su madre.
García obedeció y, mientras hacía planes para trasladarlos, escuchó a un hombre de la familia hacer un comentario cruel sobre Milo. El hombre declaró que:
“Los niños con necesidades especiales necesitan ser especiales en otro lugar”.

El camarero estaba asombrado por los comentarios del hombre y no podía creer que hubiera elegido decir cosas tan crueles sobre el hermoso ángel joven.
Posteriormente, García cuestionó por qué el hombre haría tal declaración sobre Milo y luego se negó a servir al hombre y su familia a pesar de que podría perder su trabajo. La familia se fue apresuradamente poco después.












