Miles de personas llenaron las calles de Santiago de Chile con los colores del arcoíris en la marcha del Orgullo LGBTI, una celebración que coincidió con el 25° aniversario de la despenalización de la homosexualidad en el país. Los manifestantes, con banderas arcoíris y pancartas, pidieron mejoras en las leyes antidiscriminación y subrayaron la importancia de la visibilidad y el respeto.
Javiera Zúñiga, vocera del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), destacó los avances logrados en los últimos 25 años, mencionando 18 leyes y políticas públicas en salud, educación y trabajo que protegen a las personas LGBTIQ+. Sin embargo, señaló que la violencia y los discursos de odio han aumentado en los últimos años, describiendo la situación actual como “momentos complejos”.
La marcha, organizada por Movilh, partió de la emblemática Plaza Italia en el corazón de Santiago y reunió a 120 mil personas, según los organizadores. Yasmín Lagaleña, una de las asistentes, enfatizó la necesidad de visibilidad y apoyo, afirmando: “Hay que visibilizarnos mucho más aún para demostrar a la gente que somos humanos, que merecemos respeto, que merecemos igualdad, y ante todo, necesitamos apoyo y amor para que todos nosotros seamos felices igual”.
El evento se llevó a cabo apenas tres semanas después de que la Cámara de Diputados y Diputadas rechazara una propuesta del Gobierno de Gabriel Boric para reformar la Ley Antidiscriminación, conocida como Ley Zamudio. Esta ley, aprobada hace 12 años en honor a Daniel Zamudio, asesinado brutalmente en 2012 debido a su orientación sexual, ha sido ineficaz, con solo el 5.9% de las causas resultando en sentencias favorables para las víctimas, según Movilh.
Verónica Guerrero, una madre de dos hijos gays que viven fuera del país, asistió a la marcha para visibilizar la causa y señaló que, aunque sus hijos no han sido agredidos, “uno nunca sabe lo que puede ocurrir”. Eva Silva, miembro de una organización de padres y madres de niños trans, también asistió para afirmar la existencia y la necesidad de protección de sus hijos e hijas.
Chile, conocido por su conservadurismo y fuerte influencia católica, se convirtió en diciembre de 2021 en el octavo país de América Latina en legalizar el matrimonio del mismo sexo. Las primeras bodas se celebraron en marzo del año siguiente, reemplazando el Acuerdo de Unión Civil (AUC) que no reconocía derechos de filiación.
La marcha del Orgullo LGBTI en Santiago de Chile no solo celebró los logros alcanzados en los últimos 25 años, sino que también subrayó la necesidad de continuar la lucha por la igualdad y el respeto en una sociedad que aún enfrenta desafíos significativos.











