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NUNCA EMPUJES TU AUTO, TE DECIMOS POR QUÉ

Es muy común ver cómo conductores empujan un vehículo para intentar echarlo a andar.

Además de una posible lesión, o de un accidente más serio, en el que puedes terminar muy mal, tiene que ver con cuestiones técnicas. 

Mira esta anécdota: tarde por quedarse dormido, al personaje de esta historia, quien años atrás tenía que subirse a su R-5 Mirage blanco del 77, para que lo llevara a Tecamachalco, a las oficinas de su trabajo, todo le pasó. Salió sin siquiera bañarse, se puso el traje encima, corbata en la mano, y su auto ya le esperaba en la calle. Pero sin suficiente carga de batería. Pequeño automotor, no tuvo problema en empujarlo él mismo: a las ocho de la mañana por esa calle no pasaba alma auxiliadora. 

Empujó hacia atrás y hacía adelante un par de veces, para salir del cajón del estacionamiento. Su respiración era agitada desde que despertó a deshoras. Cuando daba el último giro, impulsando el vehículo hacia adelante, con la puerta abierta y las manos en el volante, quiso iniciar el empujón de arranque. 

Resbaló. Se le rompió el pantalón. La rodilla sangró; el auto se condujo sólo, pero lo había perdido en un volantazo: se estrelló contra el que estaba estacionado adelante. 

Sin embargo, como decíamos, el tema es técnico. No es recomendable empujar a los vehículos modernos, y sí, debemos reconocer que un modelo anterior (incluso en uno nuevo que no sea muy sofisticado), técnicamente sí era posible ponerlo en marcha.

Ésta solución de emergencia siempre ha tenido sus riesgos, pero actualmente se han incrementado, tanto desde el punto de vista de la seguridad física y como en la mecánica del auto.

De modo que, para conocer más sobre el tema, conversamos con José Luis Rangel, ingeniero en sistemas automotrices, quien nos platicó sobre las posibles afectaciones en un vehículo al realizar esta vieja práctica.

Qué sucede

“Tarde o temprano, el hecho de quedarse sin batería en el coche afectará a todos los automovilistas, sobre todo si no estamos atentos a los síntomas de agotamiento que puede mostrar este componente, especialmente en invierno, cuando el frío retrasa la reacción química que produce la electricidad.

“En los coches antiguos y de caja manual, lo más fácil para salir de esta situación era empujarlo hasta que alcanzara cierta velocidad, engranar segunda velocidad y soltar el pedal del embrague para obligar al motor a ponerse en movimiento, sin embargo, esto ya no se aconseja en los coches modernos”, comentó el especialista.

La cuestión reside en el catalizador pues, desde su implementación en las líneas de escape, cuyo propósito es neutralizar las emisiones contaminantes en los vehículos de combustión interna, no es aconsejable arrancarlo a empujones.

“Al hacer girar el motor sin estar encendido durante un periodo de tiempo, aunque sea pequeño, mientras no haya ignición, puede enviar mezcla sin quemar hacia el escape. Si este combustible llega al catalizador y el elemento cerámico que lo compone está muy caliente, se puede inflamar creando una detonación que afecte al sistema.

“En caso de que el catalizador esté frío y si insistimos demasiado arrancando el coche a empujones, si no arranca a la primera es mejor olvidarse, el combustible puede llegar al catalizador y aunque no se inflame, sí puede afectar negativamente a su funcionamiento, produciendo un daño cuya única solución puede ser el cambio del elemento catalizador.”

Además, no debemos ignorar el hecho de que, en los vehículos modernos con caja manual (porque el procedimiento de empujar un coche con transmisión automática para encenderlo es inútil), se suman otros factores para evitar esta práctica, que tiene que ver con las asistencias y la electrónica del coche.

“Un fenómeno similar sucede con los frenos ya que, mediante un servo mecánico o eléctrico, los frenos también necesitan corriente eléctrica para funcionar correctamente, misma que aún no dispondrás mientras empujes el coche y no encienda. Si esto sucede, sólo dispondrás por seguridad de un par de pisotones antes de que el pedal se endurezca definitivamente.

MÁS RIESGOS DE EMPUJAR EL COCHE 

  • Raspones. Son muy frecuentes al maniobrar desde fuera del auto y no calcular buen las distancias con topes, banquetas, otros coches estacionados, etcétera.
  • Acceso al interior. Si empujas tú solo el coche o se requiere que el conductor también lo haga para aligerar el peso.
  • Puede suceder que se olvide dejar la puerta abierta con la ventanilla bajada, con lo que el encargado de encenderlo tuviera de forma imprevista impedimentos para llegar al habitáculo.
  • Choques. Además, con imprevistos o sin ellos, hasta que el conductor pueda tomar las riendas del vehículo (volante y frenos) existe el riesgo de un impacto con otros vehículos y objetos.

Fuente: https://www.excelsior.com

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