La discapacidad auditiva afecta a muchos adultos mayores y se diagnostica, generalmente, décadas después de que la comprensión del habla en situaciones ruidosas se vuelva difícil. Una evaluación precisa del esfuerzo auditivo puede ayudar a un diagnóstico precoz y la creación de entornos de tratamiento o prevención más amigables.
La pupilometría es el método más común para evaluar el esfuerzo auditivo, pero tiene sus limitaciones. Ahora, un nuevo estudio de la Universidad de Toronto y el Rotman Research Institute de Canadá explora una forma innovadora de evaluar el esfuerzo auditivo a través de los movimientos oculares.
La investigación sugiere que la forma en que alguien mira puede ser el primer signo temprano de sordera. Las pruebas de oído tradicionales normalmente detectan la pérdida auditiva una o dos décadas después de que aparece. Sin embargo, este nuevo enfoque puede ayudar a descubrir los problemas de audición mucho antes.
El neurocientífico Björn Herrmann, de la Universidad de Toronto, identificó que cuanto más le cuesta a alguien escuchar, más fijamente mirará. Esto se debe a que cuando alguien tiene dificultades para escuchar, tiene que esforzarse más y, por lo tanto, mira más fijamente.
Los próximos pasos de esta investigación son investigar si los movimientos oculares también indican un esfuerzo de escucha en los adultos mayores. En el estudio participaron 23 adultos jóvenes con audición saludable, que escucharon podcasts a diferentes volúmenes con distintos ruidos de fondo. Los científicos observaron los movimientos de sus ojos mientras escuchaban.
Los resultados mostraron que los movimientos oculares disminuían en las condiciones de escucha más difíciles. Trabajar duro para escuchar algo no siempre sugiere pérdida de audición, pero puede ser una señal de dificultades auditivas.











