El 28 de octubre de 2021 mi vida cambió por completo.
Mi vida cambió porque Oscar Marcial Cadena Jimenez dejó su forma física en este mundo y comenzó una aventura, en otra parte, en un plano diferente y de forma que –muchas veces– es incomprensible para nosotros, los seres de carne y hueso, atados a nuestra cotidianidad y preocupaciones.
La noticia del fallecimiento de Oscar Cadena sacudió a miles de personas en México y países de habla hispana. Agitó a nuestra comunidad quintanarroense, lugar que él vio crearse desde sus dunas e islotes en la década de los 70 y que, en 1998, escogió como su hogar hasta su último día. En cuestión de minutos, se volvió noticia internacional y creó un sentimiento masivo de tristeza y nostalgia por su maravillosa carrera de cinco décadas en los medios de comunicación; de todas las familias que, unidas, disfrutaron de sus programas innovadores, y de todas las personas de diferentes generaciones inspiradas por su trabajo.

El día que Oscar Cadena dejó este plano provocó un tsunami de añoranza, homenajes y consternación… pero mi vida cambió porque él, más allá de una figura querida y respetada, fue mi papá. Tan simple como eso.
Y en medio de esta tormenta emocional, nos encontrábamos mi familia y yo, acogidos por el cariño de conocidos y extraños; también ante una profunda tristeza y un sentimiento de amor incondicional.
¿Cómo puedo expresar lo inexplicable?

Compartirles que la vida cambió en un instante, y que la vida de mi padre fue hermosa, humana, plena e increíble. Fue un ser humano feliz, algo que todas y todos deberíamos aspirar por siempre. La vida que tuve y el privilegio de compartirla con él fue estupenda. Ahora todo será diferente. Con este duelo, encontraré formas de honrarle, amando la vida como él la amó, con nuestra labor a través de ENCADENA, la información social y, sobre todo, venerarlo a través de las personas que lo apreciaron y hoy confían en su maravilloso legado.
Escribo esto desde un lugar de gratitud. Todas las muestras de cariño han sido un manto reconfortante que ha sostenido a mi madre, Gabriela; mi hermano, Santiago, y a mí, María José, al despedirnos de la forma física del ser extraordinario que fue mi papá, Oscar Cadena.
La muerte no existe para quienes siempre serán amados y recordados en este lado.
Por: María José Cadena
Internacionalista, reportera y productora de ENCADENA.
Instagram: @lamismacadena
Twitter: @MariaJoseCadena











