En la ONU, líderes del Sur Global exigieron participar en la regulación de la inteligencia artificial para evitar más desigualdad.
Los países en desarrollo reclamaron un mayor peso en la elaboración de las normas que regulan la inteligencia artificial y advirtieron que esta tecnología podría agravar las desigualdades si su desarrollo y regulación siguen concentrándose en las naciones ricas.
El planteamiento se expuso durante el foro diplomático de la ONU, donde líderes de África, Asia y América Latina expresaron preocupación por el avance de la IA tras varias brechas de seguridad y ante las advertencias de investigadores que sostienen que podría destruir a la humanidad.
La ministra de Asuntos Exteriores de la República Democrática del Congo, Thérèse Kayikwamba Wagner, afirmó que los países en desarrollo no deben quedar fuera de las decisiones que definirán el futuro de esta tecnología.
“Los países en desarrollo no pueden quedar relegados al papel de meros usuarios de tecnologías diseñadas en otros lugares, ni deben ser meros receptores de estándares y normas en cuya elaboración no hayan participado adecuadamente”, afirmó.
La funcionaria habló en una sesión del Consejo de Seguridad dedicada a la IA, en la que participaron altos ejecutivos de empresas líderes, entre ellos Sam Altman, de OpenAI, y Dario Amodei, de Anthropic.
Ambos empresarios instaron a los gobiernos a colaborar para gestionar esta tecnología, en un contexto en el que crece la presión internacional para fijar límites y mecanismos de supervisión más amplios.
El debate también incorporó la idea de que la inteligencia artificial podría acelerar el desarrollo de economías rezagadas si se corrigen carencias estructurales en energía, conectividad y competencias.
El Banco Mundial señaló en un reporte del mes pasado que la IA podría permitir a los países en desarrollo alcanzar en una década el nivel que de otro modo tardaría un siglo, siempre que actúen con rapidez para subsanar esas brechas.
Por su parte, el Fondo Monetario Internacional indicó en julio que la IA podría impulsar la economía del África subsahariana en torno a un 4 por ciento durante la próxima década, si se dan las circunstancias adecuadas.
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, comparó los riesgos de la IA con los del cambio climático y sostuvo que los países en desarrollo deberían tener la misma voz en ambos debates.
“La crisis climática pasó de ser una advertencia lejana a una realidad cotidiana, y la IA avanzó a una velocidad que ha tomado por sorpresa incluso a quienes la crearon”, afirmó.
Guterres planteó que, al igual que con el cambio climático, los líderes del Sur Global instaron a una acción coordinada en lugar de respuestas nacionales aisladas frente a las amenazas de esta tecnología.
El tema de la regulación de la IA ha cobrado fuerza en medio de la preocupación mundial por sus efectos económicos, sociales y de seguridad, así como por la posibilidad de que amplíe la brecha entre países con distintas capacidades tecnológicas.
En ese contexto, la discusión en Naciones Unidas se centró en quién debe participar en la definición de reglas, estándares y controles para una herramienta que ya influye en los mercados, la política pública y la seguridad internacional.
La advertencia de los países en desarrollo buscó dejar claro que no quieren ser solo consumidores de sistemas creados fuera de sus fronteras, sino actores con capacidad real de decisión en la gobernanza global de la inteligencia artificial.
El debate se da además mientras la IA avanza con rapidez y genera presiones para que los gobiernos actúen de manera conjunta, en vez de responder de forma aislada a una tecnología con impacto transnacional.
La ONU colocó así en el centro de la discusión la necesidad de que la regulación no quede definida únicamente por las economías más poderosas, sino que incorpore también la visión de África, Asia y América Latina.
Para los países en desarrollo, el reto no solo es acceder a la tecnología, sino participar desde el inicio en la construcción de las reglas que determinarán cómo se usa y bajo qué límites.
La discusión continuará en un escenario internacional marcado por la expansión de la inteligencia artificial y por el llamado a que su regulación incluya a todos los países, no solo a los que lideran su creación.
Entre los datos destacados del debate, se recordó que 82 por ciento de los estadunidenses se declara preocupado por el desarrollo de la inteligencia artificial, mientras que Meta registra una capitalización de mercado aproximada de 1.79 billones de dólares.
También se mencionó que Nvidia tuvo un crecimiento de 106 por ciento en el segundo trimestre de su año fiscal, periodo que concluyó el 26 de julio, como muestra del peso económico que ya tiene esta industria.










