El Parlamento avaló una ley para vetar cubrirse el rostro en público, mientras Amnistía Internacional la calificó de discriminatoria.
El Parlamento de Portugal aprobó este viernes, con los votos a favor de la derecha y la extrema derecha, un proyecto de ley para prohibir taparse el rostro en lugares públicos, una iniciativa que ahora pasará al despacho del presidente Antóno José Seguro, quien podrá promulgarla, vetarla o enviarla al Tribunal Constitucional.
La votación reavivó la polémica en el país europeo, luego de que la formación de ultraderecha Chega impulsara la propuesta y sus diputados aplaudieran de pie durante casi un minuto tras la aprobación. El líder de ese grupo, André Ventura, celebró el resultado con un video del hemiciclo y un mensaje en redes sociales: “Quien odia nuestra cultura puede volver a su país”.
Argumentos de seguridad y dignidad
En el texto aprobado, Chega hace un repaso de varios países europeos que han legislado en ese sentido y sostiene que en Portugal “el respeto de la dignidad de las mujeres es -por parte de quienes con frecuencia lo invocan- a menudo ignorado”.
Por ello, el partido considera importante adoptar medidas “que no solo tiendan, de forma abstracta y objetiva, a la protección y las garantías de seguridad de los ciudadanos que se encuentran en el territorio nacional, sino que también estén dirigidas de manera específica e individual a la consecución de los principios de dignidad y respeto hacia las mujeres que deben guiar a cualquier Estado de derecho”.
El proyecto de ley ya había recibido luz verde en el Parlamento el pasado mes de octubre, con el apoyo de los dos socios de gobierno: el Partido Social Demócrata (PSD) y el democristiano CDS-PP, además de Iniciativa Liberal (IL) y Chega.
En contra votaron el Partido Socialista (PS), el ecologista Livre, el Bloco de Esquerda (BE) y el Partido Comunista de Portugal (PCP), mientras que se abstuvieron el animalista PAN y el regionalista JPP.
Críticas por discriminación
La primera aprobación de la iniciativa generó críticas y polémica en Portugal, con manifestaciones y pronunciamientos de organizaciones como Amnistía Internacional (AI), que condenó la propuesta legislativa al considerarla “discriminatoria” y violatoria de los derechos humanos de las mujeres que optan por usar un velo para cubrirse el rostro, como sucede con el burka de Afganistán y otras regiones islámicas.
De acuerdo con la información difundida, tras más de ocho meses de negociaciones entre Chega y el oficialista de centro derecha PSD, que buscaba quitar peso a la cuestión religiosa y argumentar que se trataba de un asunto de seguridad pública, finalmente lograron acordar un texto final.
En su formulación inicial, el proyecto planteaba una pena de cárcel de hasta tres años para quienes se taparan el rostro en público. Sin embargo, la propuesta final contempla sanciones económicas de entre 200 y 2 mil euros en caso de negligencia, y de entre 400 y 4 mil si se comprueba que hubo dolo.
Con información de EFE











