Rafael Hernández Kotasek, director del Instituto de Movilidad de Quintana Roo, explica la transformación que comienza con MOBI: nuevas unidades, rutas, tecnología, pagos electrónicos y un modelo distinto de operación que busca ordenar el transporte público y ampliar las opciones para los usuarios.
En entrevista con Periódico Espacio, Rafael Hernández Kotasek, director del Instituto de Movilidad de Quintana Roo, habló sobre la transformación que atraviesa el transporte público en el estado y explicó los alcances de MOBI, el nuevo sistema que comienza a operar con unidades modernas, nuevas rutas y herramientas digitales. También abordó el futuro de las concesiones, las tarifas, las vans, los taxis, las plataformas digitales y los retos que aún existen para ordenar la movilidad.
Economista de profesión y con experiencia en la administración pública, Rafael Hernández Kotasek llegó al Instituto de Movilidad de Quintana Roo con un diagnóstico claro: el acelerado crecimiento de las ciudades del estado había provocado que diferentes modalidades de transporte terminaran ocupando espacios para los que originalmente no fueron concebidas.
Autobuses, vans y mototaxis forman parte de la movilidad cotidiana de miles de personas, pero el reto, explica, está en ordenar la función que desempeña cada uno.
“Normalmente los autobuses tienen que estar en avenidas primarias, las combis tienen que abastecer esas avenidas primarias, es decir, entrar a las colonias, sacar la gente de las colonias y llevarte a Tulum, a Portillo, a Colosio, a la ruta principal. Y el mototaxi debe de atender la última milla”.

El problema surgió cuando esa estructura comenzó a desdibujarse. Las vans llegaron a competir sobre corredores principales, los autobuses perdieron espacio y los mototaxis terminaron atendiendo zonas donde otros servicios dejaron de operar.
Para Hernández Kotasek, ningún medio de transporte es negativo por sí mismo. El problema aparece cuando deja de cumplir la función para la cual resulta más eficiente.
“No hay per se un medio de movilidad o de transporte malo por sí mismo. Todos son buenos y la gente lo que tiene que tener son opciones para moverse”.
Ese diagnóstico es el punto de partida de uno de los proyectos más importantes que actualmente desarrolla el Instituto: MOBI.
MOBI ENTRA EN ESCENA
La transformación ya comenzó a hacerse visible. Chetumal recibió la primera ruta completamente eléctrica, mientras que Cancún inició operaciones con unidades de tecnología Euro 6 y posteriormente incorporará autobuses híbridos, de acuerdo con lo explicado por el director.
“Los de Chetumal son completamente eléctricos. Aquí en Cancún tenemos varios tipos. Ahorita iniciamos con tecnología Euro 6 […] pero también va a haber híbridos, que de hecho están por llegar”.
En la capital del estado, Hernández Kotasek señaló que la intención es que el 100 por ciento de los vehículos del sistema sean eléctricos, mientras que Cancún tendrá una combinación de tecnologías conforme avance la renovación.

Las nuevas unidades buscan marcar una diferencia no solamente por su motorización. Incorporan entrada baja, rampas para personas con discapacidad, pisos podotáctiles, sistema braille, pantallas, cámaras vinculadas al C5, aire acondicionado, cargadores USB, botones de pánico y espacios para bicicletas.
“Son unidades que tienen un valor mínimo de 5 millones de pesos […] tiene rampas, tiene pisos podotáctiles, tiene braille, tiene pantallas, tiene cámaras de seguridad vinculadas al C5. De primer mundo”.
La apuesta, explica el director, es modificar la experiencia completa del usuario y no limitar la modernización a sustituir un autobús antiguo por uno nuevo.
LA RUTA 27 Y EL PUENTE NICHUPTÉ
En Cancún, una de las primeras piezas visibles de MOBI es la Ruta 27. Uno de sus ramales utiliza el Puente Nichupté para conectar distintos puntos de la ciudad con la Zona Hotelera. El recorrido fue diseñado considerando dónde se concentra la mayor demanda de pasajeros y buscando reducir tiempos de traslado.
A este trayecto se suma el ramal de la Ruta 27 por Kilómetro Cero, que continúa por avenida Nichupté hacia Plaza Las Américas, sube por avenida Tulum e ingresa a la Zona Hotelera. Uno de los objetivos es aumentar la frecuencia.
“Estamos pasando alrededor de entre cada seis, siete minutos en horas pico”.
Fuera de los horarios de mayor demanda, los intervalos pueden aumentar aproximadamente a entre 15 y 18 minutos. Pero la diferencia no estará solamente en cuánto tarda el autobús.
MOBI incorpora una aplicación mediante la cual los usuarios podrán conocer la ubicación de las unidades, calcular cuánto falta para que llegue el siguiente autobús y consultar incluso su nivel aproximado de ocupación.

“También esta aplicación tiene un seguimiento del autobús para darte cuenta en qué tiempo llega, cuántas unidades hay”.
Esto permite tomar decisiones antes de llegar al paradero: esperar una unidad con mayor disponibilidad, calcular la salida de casa o conocer cuánto tiempo falta para el siguiente servicio.
ADIÓS AL EFECTIVO
Uno de los cambios más importantes será la eliminación del efectivo dentro de las unidades.
“Cero efectivo cuando empecemos con el cobro”, puntualizó Hernández Kotasek.
El sistema contempla diferentes modalidades de pago. Los usuarios podrán utilizar la aplicación y realizar recargas en más de mil puntos distribuidos en la ciudad, además de asociar tarjetas bancarias. También habrá una tarjeta física del sistema y será posible pagar directamente con tarjeta de crédito o débito.
De acuerdo con lo explicado por el director, la tarjeta tendrá un costo de 35 pesos y podrá recargarse en establecimientos participantes. La digitalización permitirá además contar con información sobre los recorridos y la operación del servicio, algo fundamental para planear frecuencias y evaluar la demanda.
138 AUTOBUSES Y MÁS RUTAS
La Ruta 27 representa apenas el comienzo. De acuerdo con Hernández Kotasek, el proyecto contempla 138 autobuses durante lo que resta del año, mientras la incorporación de nuevas rutas continuará progresivamente.
La prioridad estará en dos tipos de zonas: aquellas que actualmente carecen de transporte público pese a contar con una población considerable y aquellas donde la demanda ya supera la oferta existente.
“Los criterios que estamos tomando […] son ¿cuáles son aquellas colonias que hoy no tienen servicio y que son densamente pobladas?”.
El director menciona corredores como Las Torres, La Guayacán y Bonampak como ejemplos de lugares donde existen necesidades importantes de conectividad. Según lo planteado durante la entrevista, el objetivo es que durante el siguiente año cerca del 70 por ciento de las rutas se encuentre incorporado al nuevo esquema.
Sin embargo, Hernández Kotasek reconoce que transformar el transporte público no termina con adquirir unidades.
“Es un tema de constante inversión, actualización, modernización”.
A la renovación vehicular deberá sumarse infraestructura como paraderos y centros de transferencia, además de intervenciones viales realizadas en coordinación con los municipios. Su planteamiento es que el sistema quede institucionalizado para evitar que la movilidad vuelva a atravesar periodos prolongados sin renovación.
CAMBIA EL MODELO DE CONCESIONES
Detrás de los autobuses nuevos existe una transformación menos visible, pero fundamental para MOBI: el modelo de concesiones.
Durante años, explica Hernández Kotasek, parte del transporte funcionó bajo el esquema conocido como “hombre-camión”. Aunque una empresa aparecía como concesionaria, diferentes inversionistas podían operar individualmente sus unidades. El resultado era que autobuses de una misma empresa competían entre sí por pasajeros.
“¿Tú qué veías en la calle? Tú veías dos autobuses de Turicún peleándose. Y tú decías, oye, pero si es la misma empresa. ¿Por qué? Bueno, porque uno era dueño de un camión y el otro de otro”.
Esto también generaba incentivos para operar únicamente durante los horarios más rentables. Con MOBI, el esquema cambia.
“Una de las partes fundamentales de este cambio de sistema es el concesionario en cuestión tuvo que abandonar y ceder todas sus concesiones de hombre-camión”.
Ahora la responsabilidad recae directamente sobre la empresa concesionaria, que deberá cumplir con horarios, recorridos, frecuencias y características de las unidades determinadas para prestar el servicio.
“Vas a hacer más que una concesión de transporte, es una concesión de servicio”.
La diferencia es relevante: la empresa deja de depender únicamente de cuántas personas suben a cada autobús y pasa a operar bajo una programación definida.
“En donde si no cumples el servicio, no ganas dinero. Entonces el incentivo, si te das cuenta, es completamente distinto al hombre-camión”.
Otro punto que Hernández Kotasek buscó aclarar durante la entrevista es el destino de los recursos obtenidos mediante el pago electrónico. Según explicó, el dinero será concentrado en un fideicomiso bancario y no ingresará directamente a las cuentas del Gobierno del Estado.
“El pago electrónico que es el que hace el usuario entra a un fideicomiso de una institución bancaria, que nunca, nunca, entra al gobierno del Estado”.
El fideicomiso, de acuerdo con su explicación, será el encargado de realizar los pagos correspondientes a las empresas operadoras. Además, el funcionario señaló que la tarifa pagada por los usuarios no será suficiente para cubrir la totalidad del costo del servicio, por lo que existirá participación de recursos públicos.
“La tarifa va a cubrir un 60, 65% y el subsidio va a requerir el resto”.
De acuerdo con las cifras proporcionadas por Hernández Kotasek durante la entrevista, el Gobierno del Estado aportará alrededor de 640 millones de pesos.
“Lo que va a estar poniendo el gobierno del Estado son alrededor de 640 millones de pesos, no 1,800”.
El director explicó que estos recursos permitirían sostener horarios con menor demanda y beneficios para determinados usuarios.
“Es para adultos mayores y estudiantes, que van a tener un descuento importante. Son para aquellos que viven más lejos, porque va a haber transbordos a mitad de precio, y el segundo transbordo gratuito. Es para las personas con discapacidad, que van a pagar cero pesos”.
Desde su perspectiva, el subsidio debe entenderse como una herramienta para garantizar que el servicio exista aun cuando determinada ruta u horario no resulte comercialmente rentable.
EL COSTO REAL DE MOVERSE
La tarifa es uno de los asuntos más sensibles de cualquier modificación al transporte público. Hernández Kotasek sostiene que la discusión no debería concentrarse exclusivamente en cuánto cuesta subir a una unidad, sino en cuánto termina gastando una persona para completar todo su trayecto.
“Una cosa es que tengas un costo de tarifa en determinada cantidad […] y otra cosa es que digas, ¿cuánto le cuesta a la gente moverse?”.
Como ejemplo, menciona a un usuario que vive en una colonia alejada y debe tomar un mototaxi, después otro transporte hasta un punto de conexión y finalmente un autobús hacia la Zona Hotelera. En el ejercicio planteado durante la entrevista, ese recorrido puede alcanzar 57 pesos por sentido y 114 pesos en un viaje de ida y vuelta. La intención de MOBI, sostiene, es reducir transbordos y tiempos.
¿QUÉ PASARÁ CON LAS COMBIS?
La llegada de nuevos autobuses también genera una pregunta inevitable: qué ocurrirá con las vans que actualmente prestan servicio. La respuesta depende del tipo de concesión.
En las rutas donde las empresas sustituyan vans por autobuses dentro del nuevo modelo, esas unidades deberán salir de operación en esos trayectos para evitar duplicar la oferta. Sin embargo, las vans con concesiones estatales no necesariamente desaparecerán.
“Se tienen que ir integrando como abastecedoras de este sistema”.
El objetivo es que progresivamente puedan convertirse en alimentadoras de los corredores principales. Pero esa incorporación también exigirá mejoras.
“Estas unidades se van a tener que ir integrando, pero también van a tener que ir mejorando”.
Las unidades deberán cumplir condiciones de servicio, seguridad, operación y frecuencia acordes con el nuevo modelo. Hernández Kotasek reconoce que este será uno de los desafíos más complejos, particularmente porque muchos pequeños inversionistas han enfrentado durante años mayores costos de operación.
“El transporte público en un año no se puede solucionar”.
TAXIS Y PLATAFORMAS, OTRA PARTE DEL ROMPECABEZAS
Aunque MOBI concentra buena parte de la transformación, el Instituto también enfrenta el reto de actualizar la convivencia entre taxis y plataformas digitales. Hernández Kotasek señala que ambos servicios responden a modelos jurídicos distintos y, por ello, no pueden ser regulados exactamente bajo las mismas condiciones.
Sin embargo, considera necesario actualizar la legislación para establecer obligaciones claras en materia de seguridad, permisos y condiciones de operación. El objetivo, asegura, no debe ser eliminar alternativas.
“Tenemos que ser un destino en donde se ofrezcan las mayores opciones de movilidad. No podemos restringir ninguno en lo absoluto”.
En este escenario también aparece una posible modernización del taxi tradicional. Hernández Kotasek confirmó que la posibilidad de incorporar taxímetros es viable y que existen trabajos con el sector para analizarla.
“Sí lo vemos viable. Se está trabajando con el sindicato. Creo que es un ganar-ganar para todos”.
El funcionario identifica tres razones por las que muchas personas recurren actualmente a las plataformas: facilidad para solicitar el servicio, seguridad y certeza sobre cuánto costará el viaje. Precisamente esta última es una de las áreas donde considera que el taxi puede evolucionar.
“Uno de los principales elementos que tenemos que tener es la certeza que el usuario se suba y que sepa cuánto me van a cobrar”.
El modelo podría considerar diferencias dependiendo de las zonas y características de cada recorrido. Hernández Kotasek incluso utiliza su experiencia cotidiana para explicar el problema.
“Yo uso mucho el taxi, el autobús, las combis, porque es parte de mi trabajo. Te puedo decir que en mi casa, a mi trabajo, me han cobrado mínimo diez tarifas distintas”.
La modernización, por lo tanto, no se limita al transporte masivo. También implica encontrar herramientas para que taxis, plataformas, vans y otros servicios puedan coexistir dentro de una misma estrategia de movilidad.
EL RETO TAMBIÉN ESTÁ EN LAS CALLES
Nuevos autobuses y tecnología no resolverán por sí solos los problemas. Hernández Kotasek coloca otro elemento sobre la mesa: la cultura vial.
“Tenemos que fortalecer la cultura vial, la educación vial que tenemos”.
Paraderos bloqueados, vehículos estacionados en doble fila y automovilistas que impiden el acceso de los autobuses a las bahías representan obstáculos cotidianos para el transporte. Las nuevas unidades cuentan con rampas y sistemas que permiten facilitar el acceso de personas con discapacidad, pero necesitan acercarse correctamente a los paraderos para que esas herramientas puedan utilizarse.
“Siempre el autobús lleva prioridad”.
Y lo explica desde una perspectiva sencilla:
“Le están dando el paso a 80 personas. No es al camionero que viene. Es a 80 personas a quien le estás dando el paso”.
La otra responsabilidad corresponde a los usuarios. El llamado es a cuidar las nuevas unidades para evitar que la modernización pierda calidad con el paso del tiempo.
“Esto es para nosotros, es para nuestros hijos, es para nuestras familias, es para la gente que trabaja con nosotros. Entonces que cuidemos las unidades y que seamos parte de este cambio”.
UNA TRANSFORMACIÓN QUE APENAS COMIENZA
MOBI representa la parte más visible de un cambio que pretende alcanzar prácticamente toda la estructura del transporte público de Quintana Roo.
Autobuses nuevos, rutas reorganizadas, pagos digitales y una aplicación son apenas la cara que verá el usuario. Detrás existen modificaciones al modelo de concesiones, nuevos mecanismos de financiamiento, subsidios, integración de vans, infraestructura y una estrategia que deberá continuar durante los próximos años.
Hernández Kotasek no presenta el proyecto como una solución inmediata a todos los problemas. Por el contrario, reconoce que transformar décadas de crecimiento y desorganización requiere tiempo.
“El transporte público en un año no se puede solucionar”.
Pero el primer paso ya está en las calles. La aspiración planteada por el director es que Cancún, Chetumal y posteriormente otros puntos del estado cuenten con un sistema capaz de responder al crecimiento poblacional y a las necesidades de quienes diariamente dependen del transporte público.
Para Hernández Kotasek, la dimensión del reto corresponde también con la importancia turística y económica que ha alcanzado Quintana Roo.










