En la localidad de Karapinar en Turquía se formó un cráter con un diámetro aproximado de 100 metros y con una profundidad de entre 12 y 15 metros.
Este fenómeno geológico en la provincia turca de Konya ocurrió días después de que terremotos golpearan la región, donde han muerto cerca de 44 mil personas a causa del sismo.

Perfectamente circulares y de paredes verticales, estos huecos dan la impresión de que la tierra se ha tragado lo que hubo en la superficie.
De momento no constan desgracias. En una dolina similar localizada hace tiempo en Inoba, de 24 metros de diámetro y 35 de profundidad “no se ha caído nadie, ni personas ni animales”, indicó Ibrahim, peón de una cercana granja.
El fenómeno geológico se debe a que el terreno está formado por roca calcárea con sedimentos que albergan capas freáticas y que pueden derrumbarse si se crea un hueco, arrastrando la tierra hacia abajo.
Fuente: Agencia de Noticias











