En medio de la consternación nacional por la muerte de Berenice Giles y Miguel Hernández, fotógrafos que perdieron la vida en el festival AXE Ceremonia tras el colapso de una estructura, una joven identificada como Karen encendió la furia de miles de internautas por sus desatinadas declaraciones en redes sociales.
A través de un video en sus historias de Instagram, la joven —visiblemente molesta y entre lágrimas— lamentó que no podría ver a Tyler, The Creator, quien se presentaría el segundo día del festival, sin mostrar el más mínimo respeto por las víctimas fatales.
“Es el sacrificio que se tiene que hacer cada año”
Lo que desató la ira en plataformas como X (antes Twitter) y TikTok fue la frialdad de sus palabras. “Es que en el Ceremonia siempre se muere gente, es parte del festival, es como el sacrificio que se tiene que hacer, cada año, cada año, es normal”, dijo en el video que ahora circula masivamente y ha sido replicado con mensajes de repudio y exigencias de una disculpa pública.
Las palabras de Karen, que rompen cualquier límite de empatía, se viralizaron rápidamente generando un rechazo generalizado. Usuarios calificaron sus comentarios como “crueles, inhumanos y profundamente ofensivos” hacia la memoria de Bere y Miguel, quienes fallecieron mientras cumplían su labor periodística.
La tragedia sigue doliendo
El festival AXE Ceremonia, realizado en el Parque Bicentenario de la Ciudad de México, fue suspendido tras el lamentable accidente. Mientras el gremio periodístico y artístico exige justicia, personalidades como Ángela Aguilar, Christian Nodal, Charli XCX, TXT, Ed Maverick y Massive Attack han enviado mensajes de condolencia.
En contraste, la actitud de Karen ha sido vista como el rostro más oscuro del fanatismo ciego y la deshumanización en redes. Decenas de usuarios la han denunciado y pedido que su cuenta sea suspendida por “hacer apología de la tragedia”.
¿Dónde está el límite del entretenimiento?
A pesar de las disculpas públicas del festival y la promesa de apoyo a las familias de las víctimas, casos como el de Karen evidencian una profunda desconexión emocional de algunos asistentes con la realidad que los rodea. Mientras miles lloran la pérdida de dos jóvenes comprometidos con el arte y la verdad, otros se lamentan porque no pudieron cantar su canción favorita.
El hecho también reabre el debate sobre la responsabilidad de los organizadores, quienes no informaron a tiempo a los asistentes de lo ocurrido y permitieron que el show continuara hasta altas horas, sin suspender actividades inmediatamente tras la tragedia.
El eco del dolor no se calla
Bere y Miguel no eran solo fotógrafos, eran personas que vivían con pasión su trabajo. El país clama por justicia, por seguridad en eventos masivos y, sobre todo, por dignidad y respeto ante la muerte.












