Las redes sociales cambiaron la forma de planear vacaciones y empujan una tendencia donde la autenticidad pesa más que la foto.
Las redes sociales han saturado la idea del viaje perfecto y, en ese cambio de hábitos, el emoturismo gana terreno como una tendencia que prioriza las emociones, el bienestar y la conexión con el entorno por encima de la foto ideal o del itinerario tradicional, de acuerdo con especialistas del sector turístico.
EFE señaló que los turistas contemporáneos ya no buscan únicamente ver lugares o acumular visitas, sino “vivir experiencias que mejoren su estado de ánimo” y promuevan su bienestar. Para los analistas, el sector atraviesa un cambio de paradigma en el que “la autenticidad pesa más que la foto”.
A este turismo experiencial y generador de emociones se le ha llamado “emoturismo”, una de las tendencias que emergen con más fuerza en los viajes y las vacaciones. La propuesta no se limita a destinos con encanto o buenos servicios, sino que busca vivencias profundas, sorprendentes e inolvidables, capaces de tocar al viajero desde lo sensorial y lo emocional.
Viajar con los cinco sentidos
Los especialistas explican que, para ser considerado experiencial o emocional, un viaje debe “tocar el corazón del viajero” y ofrecer experiencias que permitan disfrutar con los cinco sentidos, salir de la monotonía, despertar sentimientos positivos y fortalecer la conexión emocional con el entorno natural, la gastronomía o la cultura locales.
De acuerdo con la firma de inteligencia turística Mabrian, el aumento del turismo experiencial es especialmente notable en Europa. Países del norte del continente con paisajes naturales destacados, como Islandia, Noruega, Finlandia, Eslovenia o Suiza, están bien posicionados para aprovechar esta tendencia. Aun así, Italia, Francia y Alemania encabezan la lista de destinos potenciales.
Según Mabrian, las motivaciones experienciales —bienestar, estilo de vida activo, naturaleza y gastronomía— están sustituyendo a las motivaciones de viaje convencionales, entre ellas el arte y la cultura, el sol y playa, los viajes en familia, ir de compras y el ocio nocturno.
“La forma en que viajamos está cambiando constantemente. Desde las vacaciones tradicionales de sol y playa en destinos costeros y la cultura y las compras en las ciudades, hasta desconectar y descubrir experiencias donde la conexión con el entorno y nosotros mismos es clave”, señalaron desde Mabrian.
La era de las redes sociales cambió al viajero
Kiko Requena, director de marketing de Room00 Group, plataforma especializada en hotelería urbana y alojamientos flexibles, explicó que “hace años se viajaba con una idea preconcebida” de lo que sería el viaje, basada en referencias creadas a partir de libros, películas o la televisión.
“Hoy en día, que vivimos en la era de las redes sociales, el viajero llega a los destinos sabiendo perfectamente lo que va a ver y encontrar e incluso dónde debe comer, lo cual representa un cambio de paradigma muy grande”, aseveró Requena.
El especialista añadió que este fenómeno se observa especialmente entre los viajeros más jóvenes, quienes ahora buscan conectar con el destino de maneras distintas, en las que la faceta experiencial y la conexión local juegan un papel importante.
El impulso de las nuevas tecnologías
Para Requena, este cambio de modelo turístico está “impulsado por las nuevas tecnologías” y por las ganas de las personas de conectar de verdad consigo mismas, con los demás y con el entorno. Las pantallas de los dispositivos digitales muestran el mundo, pero ahora el viajero busca conocerlo a través de experiencias en las que participen la piel, las emociones y los sentidos.
Antes, dijo, el estilo del viaje lo definía la tipología o perfil del viajero; ahora lo definen el “motto” de cada persona, es decir, sus creencias, motivaciones, ideales o principios, y su “momentum” particular, entendido como impulso psicológico y emocional.
“Las redes sociales han saturado la idea de ‘viaje perfecto’”, enfatiza Requena. El especialista considera que el sector entra en una etapa en la que “la autenticidad pesa más que la foto”, porque la gente busca cada vez más “verdad” y se está cansando de los contenidos “perfectos” que circulan en plataformas digitales y cuyas visualizaciones orgánicas están decayendo.
El viaje como expresión de identidad
Sobre si el turismo del futuro será más terapéutico que recreativo, Requena no descarta esa posibilidad, aunque aclara que dependerá de las necesidades de cada viajero. También considera que hoy en día un viaje es casi una expresión de identidad personal.
“Sin duda, muchas personas consideran que sus viajes les vuelven más exclusivos, más especiales e incluso más interesantes. Hoy, no sólo proyectan nuestra personalidad al exterior la forma en que hablamos o cómo nos vestimos, sino también adónde viajamos y con qué objetivos”, concluye.
Desde escapadas diseñadas para reducir la saturación digital hasta experiencias inmersivas que priorizan el bienestar, la conexión interior o incluso la nostalgia, las opciones turísticas ya no se miden sólo en kilómetros, destinos o lugares visitados. Ahora también se valoran por algo menos tangible y más personal: cómo hace sentir un viaje.










