Analistas ven certidumbre hasta 2036, pero con monitoreo constante y mayor presión política para empresas e inversiones en la región.
La decisión de Estados Unidos de no otorgar la renovación automática del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) por otros 16 años abrió una etapa de revisión constante para la región, aunque analistas y especialistas descartan un escenario de pánico y sostienen que el acuerdo seguirá vigente, al menos, hasta 2036.
El cambio implica un esquema de monitoreo continuo para cadenas de valor complejas, como la industria automotriz, y obliga a México a reforzar la negociación política y corporativa en torno al tratado comercial más importante de América del Norte.
Sheinbaum se reúne con la industria para blindar inversiones
En este contexto, la presidenta Claudia Sheinbaum se reunió en Palacio Nacional con los líderes de la industria manufacturera, maquiladora y de servicios de exportación. Desde el Ejecutivo, la instrucción fue acelerar los motores del llamado Plan México y proteger las inversiones ante los cambios comerciales que vienen del norte.
La nueva dinámica, explicaron analistas económicos en Heraldo Radio, no representa un freno definitivo, pero sí una recalibración profunda del T-MEC, que deja atrás una lógica de prórroga automática para entrar en una etapa de examen constante.
La industria automotriz, entre los sectores más expuestos
Para sectores clave de la economía mexicana, la sustitución de una prórroga automática por un calendario de revisiones periódicas introduce un elemento de fricción que no puede ignorarse. La predictibilidad, señalaron, es uno de los principales activos para la inversión extranjera directa.
Guillermo Rosales Zárate, presidente ejecutivo de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), advirtió:
“Hay que tomar el contexto en el cual se está confirmando esta decisión del gobierno de Estados Unidos de no dar pase automático para continuar en los términos del T-MEC durante dieciséis años más y, por el contrario, entrar a una dinámica de revisión constante, permanente a lo largo de los siguientes diez años”.
Rosales Zárate sostuvo que esta transición genera inquietud en cadenas de valor tan complejas como la automotriz, donde las decisiones de inversión se proyectan a décadas y no a trimestres.
Certidumbre garantizada hasta 2036
Pese al ruido político, la cúpula industrial y los centros de análisis económico mantienen una postura de realismo pragmático. La Confederación de Cámaras Industriales (CONCAMIN), encabezada por Alejandro Malagón, considera que el piso sigue firme porque la vigencia del acuerdo hasta 2036 da a México un horizonte suficiente para mantener los negocios en curso y planificar con relativa tranquilidad.
Desde el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), el desenlace tampoco se interpreta como una sorpresa geopolítica, sino como el cumplimiento de la cláusula de revisión, conocida como sunset clause.
Óscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del IMCO, afirmó:
“Era el escenario que se esperaba, era muy complicado que el 1 de julio Estados Unidos decidiera extender el tratado… el T-MEC sigue funcionando como lo conocemos de aquí a 2036 por lo menos”.
Onshoring y reinvención de la relación bilateral
Enrique Huescas, analista, señaló que la relación bilateral entre México y Estados Unidos entra en una nueva era de negociación, con una revisión anual que la consolida como la más importante para la nación estadounidense.
Huescas destacó que Estados Unidos se reinventa de manera constante y es cuna de la inversión en venture capital, la inteligencia artificial (IA) y el onshoring, un modelo en el que los países reestructuran su manufactura.
“Los Estados Unidos están constantemente en un proceso de reinvención y de transformación. Es la cuna de la inversión en venture capital, es la cuna de la transformación en IA, es la cuna del onshoring donde un país se reinventa en su manufactura”.
La conclusión entre los especialistas es que la nueva realidad comercial no implica la muerte del T-MEC, sino su maduración hacia un modelo más político y transaccional. México conserva un marco legal sólido por la próxima década, pero empresas y gobierno tendrán que defender la competitividad año con año en la mesa de negociación.
La adopción de modelos como el onshoring impulsa la transformación de la manufactura en América del Norte. FOTO: archivo.











