El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que la guerra contra Irán está “casi terminada”, en medio de una fuerte volatilidad en los mercados energéticos provocada por el conflicto en Medio Oriente.
Durante declaraciones a medios, el mandatario afirmó que la operación militar avanza más rápido de lo previsto y que gran parte de la capacidad militar iraní ha sido neutralizada, incluyendo infraestructura naval y sistemas de comunicación.
Según Trump, el objetivo principal de la ofensiva —que inició con ataques coordinados entre Estados Unidos e Israel— ha sido debilitar la capacidad de Irán para lanzar ataques contra intereses estadounidenses o aliados en la región.
El petróleo dispara la tensión económica
La guerra ha provocado una fuerte reacción en los mercados energéticos. El precio del petróleo llegó a superar los 100 dólares por barril, su nivel más alto en varios años, ante el temor de interrupciones en el suministro desde Medio Oriente.
Uno de los principales focos de preocupación es el estrecho de Ormuz, una de las rutas estratégicas para el transporte mundial de crudo. La posibilidad de que el conflicto afecte el tránsito de buques petroleros elevó los precios y generó nerviosismo en los mercados globales.
Sin embargo, tras las declaraciones de Trump sobre el posible final del conflicto, los precios del petróleo comenzaron a moderarse y los mercados bursátiles recuperaron parte de las pérdidas registradas en días previos.
Señales contradictorias sobre el conflicto
Aunque Trump insistió en que la guerra está “muy adelantada” respecto al calendario previsto, también dejó abierta la posibilidad de nuevas acciones militares si Irán intenta bloquear el flujo de petróleo o ampliar el conflicto en la región.
La guerra, iniciada a finales de febrero con bombardeos a instalaciones militares y nucleares iraníes, provocó una escalada regional que incluyó ataques con misiles y drones por parte de Teherán contra objetivos vinculados a Estados Unidos e Israel.
Impacto global
El conflicto ha generado preocupación internacional por sus efectos en la economía mundial, especialmente en sectores dependientes del petróleo y el comercio energético.
Mientras Washington busca cerrar la ofensiva militar, analistas advierten que la estabilidad del mercado petrolero y la seguridad en Medio Oriente seguirán siendo factores clave para la economía global en los próximos meses.










