- Por @IrmaRibbon
En los últimos días, se ha tenido reporte de inconformidades en la sede nacional de Morena por imposiciones en las entidades donde se elegirá este año nuevo gobernador (Aguascalientes, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Quintana Roo y Tamaulipas )ya que aseguran la encuesta que se dijo se usaría para dar al candidato, solamente fue un vil engaño.
El resultado de una encuesta jamás podrá suplir la voluntad popular directa,para elegir internamente a la persona (hombre o mujer) que habrá de representar al partido en las elecciones de que se trate.
Una encuesta siempre será un conjunto de datos que sirven para medir una intención, hacer proyecciones, planes, diseñar estrategias, etc., y, además, siempre con un margen de error; además de dudas sobre su veracidad.
Por ejemplo, una persona puede manifestar su preferencia por “X” candidato, pero votará por “Y”; o, en su caso, no cuenta con credencial de elector o no simpatiza con el partido que manda levantar la encuesta, o no es de la demarcación electoral pero contesta el teléfono por mera casualidad o sale a la puerta a contestar el cuestionario y falsea las respuestas.
Definitivamente, la encuesta se aleja de representar un método democrático. Más bien, los partidos políticos empezaron a recurrir al estudio demoscópico en la selección de candidaturas para legitimar los “dedazos”.
Cuando el 25 de septiembre el próximo gobernador o gobernadora de Quintana Roo proteste al cargo, quien quiera que sea, tendrá la particularidad de que no habrá llegado a un puesto de tal responsabilidad como producto de un proceso democrático en el partido que lo postuló.
Todos, absolutamente todos los candidatos que, de acuerdo con los tiempos, buscarán en forma definitiva y oficial a partir del mes de abril la gobernatura con el inicio oficial de las campañas, son producto de un dedazo, de un autodedazo o del acuerdo de grupos de poder.
En Morena no pueden criticar lo que hacen los priistas porque tienen mucha cola que les pisen, a pesar de ser un partido tan joven. Con su iluminado como presidente y dueño del partido, un partido que dice respetar la democracia, ser un auténtico demócrata, lleno de demócratas, pero que lo último que ha practicado en su corta existencia es precisamente eso, la democracia.
Con un autodedazo, los morenos se han encargado de desmentir con sus acciones lo que dicen de dientes para afuera.
Preparémonos pues para elegir a un gobernador o gobernadora producto del dedazo, del autodedazo o del acuerdo de cúpulas; por lo tanto, poco representativo de un estado. Ese es el gran problema de la democracia mexicana, si es que para estas alturas todavía existe.











